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Plumieres de MADERA, el encanto de los objetos tradicionales

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Redescubre el encanto de las piezas tradicionales, decorativas y prácticas

4 de octubre de 2011

Los árboles de Jauja

"Los árboles son las columnas del cielo, el día que no queden el firmamento se desplomará"

Cuentan que contaban que algunos aventureros habían visitado el País de las Mil y Una Maravillas, o quizás el jardín de las Hespérides, o la Tierra de Jauja. Los relatos no coincidían ni en el nombre en la ubicación: unos decías que este extraordinario lugar estaba en el corazón de África; otros lo situaban en las Indias, o en Indochina. Después, los cartógrafos situaron Jauja entre dos líneas que llamaron Trópicos. 


Dicen que todos los viajeros aseguraban que en Jauja la primavera era eterna, que allí millones de especies convivían en perfecta anarquía. Hablaban de dos, de tres, hasta cuatro pisos de vegetación aérea. Describían árboles altos, más altos que los pináculos de nuestras catedrales, que entrelazaban sus cimientos con firmeza. 

Todos coincidían: las flechas del sol en su cenit no lograban traspasar los densos estratos del follaje. Aseguran que, al caminar entre la oscuridad del mediodía, sus pies pisaban esqueletos de raíces, ocultos bajo una alfombra multicolor. Narraban asombrados como en las ramas de un mismo árbol se simultaneaban flores y frutas, mientras otras desprendían una lluvia de hojas siena. 

Pero la fama de Jauja atrajo a todo tipo de cazadores: mientras el ucula guineano se bañaba en nubes y estrellas, bajo su sombra se practicaba el comercio del ébano humano. Hoy Jauja lucha por sobrevivir: la Amazonia está en llamas. (El sentir del árbol. Colección Artes y Oficios)

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