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Plumieres de MADERA, el encanto de los objetos tradicionales

Plumieres de MADERA, el encanto de los objetos tradicionales
Redescubre el encanto de las piezas tradicionales, decorativas y prácticas

20 de noviembre de 2012

Historia del Mueble (6): Del Barroco al Rococó


Con el Barroco surge el placer por la decoración de la casa. Por su parte, con el paso del Barroco al Rococó desaparecen las camas de recepción y aumenta el número de las antecámaras. Las habitaciones se hacen más pequeñas y se difunde el uso de cortinas y alfombras. Los cuartos de baño adquieren mayor importancia y se multiplican las pequeñas estancias, como los guardarropas.
El estilo Barroco en Francia coincide con el carácter grandioso del rey Luis XV; en Inglaterra, con los Estuardos y el estilo William and Mary; en Alemania, con una clara influencia italiana en el mobiliario.

Barroco. Siglo XVII y principios del XVIII

El Barroco se difunde principalmente por Italia (Nápoles, Turín y Venecia) y, posteriormente, por Europa.El mueble barroco nace como objeto excepcional, más como una obra de escultura que de ebanistería. Además, durante el siglo XVII se asiste a un notable incremento de los muebles pequeños, mesas, veladores, si bien no fueron tan numerosos como llegarían a serlo en el siglo XVIII. En esta época también adquieren gran importancia los herrajes, como los denominados bocallaves, en forma de rocalla; o los tiradores, elemento que ha llegado a nuestros días.

Entre los muebles de lujo del Barroco destacan principalmente las grandes mesas, las consolas, los sillones y las sillas; mobiliario caracterizado por las líneas curvas y quebradas, por el color, por los dorados y la talla, con motivos decorativos que van desde las formas vegetales, los angelitos y seres fantásticos, hasta composiciones de naturaleza muerte (frutas y objetos) o representaciones humanas. “El mueble se convierte en una pieza en movimiento en la que difícilmente se puede observar donde están las uniones de las piezas que la forman”.


En el siglo XVIII surgirán nuevos modelos de mobiliario, como la cómoda, el diván, pero el mejor exponente de la decoración barroca surgirá en los amplios y tallados marcos de los espejos. Durante el siglo XVIII el principal de producción estará en Venecia.

El cabinet, una de las piezas estrella de este estilo, nació a principios del siglo XVII y se destinará principalmente para guardar objetos preciosos o pequeñas colecciones de arte. Está formado por un bargueño cerrado por dos portezuelas y sustentado por parejas de patas unidas en su parte inferior por travesaños y apoyadas sobre pies en forma de esfera partida. Decorado con motivos ornamentales.

El armario era tan típico del siglo XVII como los aparadores tallados lo fueron del siglo anterior. Su expansión se debió en parte al ansia de coleccionismo que dominó Europa durante aquella época (los hombres, monedas y medallas; las mujeres, porcelana).
Otra innovación del siglo XVII fue el espejo de grandes dimensiones, acompañado a menudo de una consola con tablero de mármol. Su posesión era una muestra de prestigio.

Por su parte, la consola, uno de los muebles más singulares del Barroco, nació como mesa de pared en comedores o vestíbulos, por lo que sólo se trabajaba en tres de sus lados. Tendrá un notable desarrollo durante el siglo XVIII. De patas curvas, talladas, al igual que la franja que sustentaba un tablero de mármol.

Luis XIV (El Rey Sol). Segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII

Luis XIV (1635-1715). Hijo de Luis XIII y de la infanta española Ana de Austria.
Mezcla del Renacimiento italiano (estructuras macizas y escuadradas de la parte superior del mueble) y del Barroco (bases totalmente esculpidas). Durante esta etapa se imponen los muebles dorados o plateados y se recurre a elementos típicos de la arquitectura (pilares, balaustradas, medallones…) para dotar al mueble de un aspecto grandioso y severo.
La decoración gana en importancia, entre otras con la utilización de la técnica de la marquetería. Composiciones policromas para las que se utilizan maderas como el boj, peral, nogal y acebo, e incluso otros materiales como nácar, marfil y plata.

El estilo Luis XIV se desarrolla de la mano del ebanista, pintor, decorador y broncista André-Charles Boulle (1642-1732), director de los talleres del Louvre que recibirá además el encargado de decorar el palacio de Versalles. Maestro de la marquetería, empleando maderas exóticas, metales y otros materiales como conchas de tortuga y astas. Era además un hábil constructor y decorador de armarios de dos puertas, con taracea y apliques de bronce dorados y con las bisagras enmascaradas con fajas horizontales.
Boulle también diseñó un tipo de asiento que consistía en una pata denominada combada o cabriolé, con refuerzos en la zona que recibe la carga.

Habitación Luis XIV
La cama es otro de los muebles que acapara la atención de los ebanistas de la época, destacando la estructura de sus elementos decorativos. Un nuevo modelo de cama en el que el baldaquino ya no se sustenta sobre columnas, sino que se fija al techo y se decora en sus cuatro esquinas. Además, a partir del año 1660 se incorpora la cama de reposo, ideada para que las mujeres recibieran a las visitas recostadas. Cama larga y estrecha, de madera esculpida, dorada o lacada y con patas de león.


Los sillones evolucionan, porque en esta época la comodidad se torna imprescindible. Se agranda la base, se inclina el respaldo y las patas van unidas con travesaños en forma de X o H. Entre los muebles que llegan de Francia, la recién creada bergère, una butaca con orejas y tapizado de lujo; el canapé, varias butacas adosadas; y el sofá, de una sola pieza. Todos los asientos se tapizan, porque durante el Barroco el tapicero es un nuevo especialista que tiene el encargo de conseguir que los muebles sean confortables. Por su parte, los muebles de complemento van ganando espacio, como relojes de pie, candelabros…


Rococó. Principios del siglo XVIII hasta 1770

El estilo Luis XV (1735-1770), también conocido como Rocaille o Rococó, busca una mayor gracia en las formas, las líneas curvas, como por ejemplo las cómodas panzudas que tienen la máxima curva posible. Se abusa de los apliques de bronce y la talla puede llegar a recubrir una gran parte del mueble o, como en los sillones, aparecer en determinadas zonas del respaldo y en la moldura. Los motivos más usados son los vegetales (frutas y flores), pero también los instrumentos musicales y los motivos amorosos. Durante esta época reciben el nombre de rocalla unos detalles asimétricos que aparecen en diversos lugares, como bocallaves para cerraduras, remates en la parte superior de los muebles o debajo de consolas doradas. Las maderas pueden ser barnizadas, con cera, pintadas, y no faltan los elementos dorados o plateados y los refinados motivos de marquetería.
Durante esta época alcanza una notable difusión el mueble lacado, con inspiración del mundo oriental.



La época de Luis XV coincide con la búsqueda del confort y el descubrimiento de la vida privada, lo que da lugar a nuevas exigencias y nuevos espacios, como el cabinet, para colocar colecciones; el salón de música, la biblioteca… De las ebanisterías saldrán nuevos modelos. Así, por ejemplo, se multiplican los tipos de mesas: el escritorio o bureau, uno de los más trabajados y más importantes dentro de los muebles de despacho; el secrétaire; o los pequeños muebles femeninos, como el bouheur du jour, una escribanía para mujeres formada por postigos y gavetas, utilizada a menudo como un lugar donde guardar la correspondencia secreta. También se demandan las mesas especializadas, de juego (con tablero giratorio), de trabajo (de costura y bordado), entre otras.
Durante esta etapa, las mujeres aportan un toque femenino al mobiliario, aunando comodidad e intimidad (Madame Pompadour y Madame Du Barry).

Italia, por su parte, en el siglo XVIII, sigue la influencia de la Francia de Luis XV. El estilo Rococó, también llamado en Italia Barocchetto, tendrá su máximo exponente en el Véneto, destacando en la producción de sillas, sillones, cómodas, camas y el llamado trumeaux, el único mueble de notables dimensiones del Rococó. Formado por un cuerpo inferior de cajones, coronado por un escritorio abatible y unas puertas con espejos remetidos. De patas cortas, la parte superior y la moldura aparecen ricamente decoradas.
 En la Francia de 1750 comienzan a escucharse las primeras voces críticas contra el Rococó. Se añoraban los tiempos de Luis XIV y el mobiliario barroco tardío.

El arte de la talla vivió un momento de esplendor durante el Rococó. Los muebles formaban parte de la decoración, “por lo que el motivo tallado en el respaldo de una silla, se repetía en el entrepaño de la pared a la que estaba adosada”. Los tallistas del siglo XVII fueron capaces de trabajar muchas más clases de madera que sus predecesores. Con la fabricación de muebles en serie, la talla perdió protagonismo.

Por su parte, en Inglaterra, lo más destacado de esta época será el denominado estilo Chippendale, nombre del artista que trabajó para la burguesía y escribió el libro ‘Guía de los caballeros y ebanistas’, que durante mucho tiempo sirvió de catálogo a los ebanistas. Lo más característico de este estilo, que entiende la habitación como un concepto global, son las paredes revestidas de madera, artesonados en el techo, uso de la caoba y muebles tratados en madera maciza, en detrimento de los chapados. 

Historia del Mueble

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