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Plumieres de MADERA, el encanto de los objetos tradicionales

Plumieres de MADERA, el encanto de los objetos tradicionales
Redescubre el encanto de las piezas tradicionales, decorativas y prácticas

14 de julio de 2013

Historia del mueble (10): Art Deco, primera mitad siglo XX

Historia del mueble: Art Deco, primera mitad siglo XX. También denominado Stile 1925, en honor a la exposición celebrada en esa fecha en la ciudad de París (L’ Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industrials Modernes).
Estilo caracterizado por formas elegantes y sólidas, de colores encendidos y motivos decorativos de líneas sencillas. Fue considerado un estilo lujoso, por los materiales que se utilizaban y por la notable presencia de la artesanía. Además, el Art Decó es responsable, entre otros, de la aparición de las mesitas para cóctel. La influencia china también fue muy fuerte en muchos ejemplares de Decó, con especial predilección por los lacados.


Influenciado por el Art Noveau, pero también por otros movimientos como el Cubismo (1907), el Futurismo (1909), el racionalismo de la Bauhaus o el Expresionismo (1909), entre otros. El Art Decó recupera la artesanía de calidad. Los muebles de esta época, desarrollados principalmente en Francia, pueden estar chapados, barnizados, pulidos, incrustados o, incluso, forrados de pergamino y de pieles de animales. Se emplean maderas raras y lujosas, como el ébano, caoba, palisandro, fresno, arce…. Las superficies podían aparecer adornadas con incrustaciones de marfil, nácar o metales, formando decoraciones a base de volutas, flores o dibujos geométricos. Tampoco faltan materiales como el acero cromado, el cristal o el hierro en muebles de producción industrial.
Se consideraba que la belleza residía en las proporciones de una pata de silla o de la lista de marfil incrustado bordeando su asiento. Así, por ejemplo, las mesas, sobre todo las de comedor, tenían un solo apoyo central macizo en lugar de patas. Además, gran parte del mobiliario era empotrado.
Pese a las concesiones a lo moderno, los muebles de lujo de Art Decó eran, por lo general, muy conservadores, apostando por los viejos ideales de la artesanía de calidad.
Por su parte, el Art Decó popular sí encontró acomodó en todos los estratos sociales.

Grandes ebanistas, los tradicionalistas
Con el redescubrimiento del mueble bello y precioso, la ebanistería francesa resurgirá con ebanistas que enlazan con la tradición, entre ellos, J. E. Ruhlmann, P. Iribe, A. Groult. El principal será el primero de ellos, cuyos muebles fueron definidos como una elegante mezcla del pasado y del presente, de formas simples y motivos decorativos de refinada modernidad. Sus cómodas, escritorios, armarios y sillones, son reconocibles por su extraordinario esmero constructivo, simplicidad de sus formas y cuidada proporción de sus elementos decorativos, finas líneas verticales, cintas de marfil, placas y tiradores claros, que destacan sobre los fondos de ébano o palisandro.
Sus muebles son de patas altas, con la base más delgada y la parte superior más gruesa.
Por su parte, Paul Iribe está más ligado a la recuperación formal de los estilos del pasado. Sus muebles se caracterizaron por colores claros, contrastes de tonos, siendo su motivo decorativo más famoso la rosa.
Los muebles de Groult, por último, inspirándose en la propia tradición francesa, desembocaron en una síntesis personal que se caracterizaba por amplias curvas barrocas, que adquirían a menudo una solidez casi cubista.

Grandes ebanistas, los progresistas
Se trata de ebanistas que rechazaron cualquier referencia a los estilos del pasado, y contribuyeron a la creación del Art Decó. Entre ellos, destacamos a P. Chareau, M. Coard, P. Legrain e I. E. Gray.
Los muebles de Pierre Chareau se caracterizaban por sus elementos estructurales y por materiales insólitos, como madera de palmera reutilizada, cintas metálicas de acero que habían sido empleadas en embalaje; también empezó a usar el mimbre para las habitaciones de niños y, en muchas ocasiones, mezclaba todos estos materiales con los que obtenía efectos y soluciones muy singulares para su época histórica.
Los muebles tendrán un aspecto sólido, anguloso, con formas de rasgos decididos que nos acercan al cubismo. Nunca utilizó estructuras tubulares de acero cromado.
Marcel Coard, por su parte, no rechazó las sugerencias de la vanguardia, pero también diseñó muebles más tradicionales con evidentes referencias al pasado.
Pierre Legrain elaboró unos muebles con formas más primitivas, de tosca sencillez, con contrastes de color neto. Cubos, paralelepípedos, superficies verticales y horizontales se ensamblaban con fuerza.
Por último, Irin Gray realizó un diseño de los muebles más elegante y tecnológicamente más avanzado. Después de realizar muchos muebles y objetos lacados, empezó a trabajar con materiales como vidrio, acero, aluminio o celuloide, que le permitían diseñar muebles en los que el elemento tecnológico no se tenía en cuenta, dada la fantasía inimitable de sus muebles.

Italia
A finales de los años 20, Italia recupera los modelos del último eclecticismo de finales del siglo XIX. Aunque el modernismo también tuvo importantes ebanistas, como Giulio Arata, Giacomo Cometti y Mario Quarti, un pequeño grupo de artistas realizó la producción más innovadora y radical, aunque de ámbito limitado y poco influyente.
A partir de 1912, Giacomo Balla diseña y decora muebles, vestidos y cerámica, en los que la parte pintada (composiciones abstractas o florales) se mezclan con molduras mixtilíneas de elementos verticales y horizontales. Balla construyó armarios, sillas, mesas, de un estilo claramente futuristas, pero utilizando elementos típicos del Art Noveau.
Por su parte, Duillo Cambellotti llegó al diseño de muebles partiendo de su interés por el medio rural, en el que se inspiró para el diseño de bancos, artesas, mesas y armarios decorados con tallas de marfil y vidrio pintado.
Fortunato Depero hizo los muebles más exuberantes y alegres de la época. Hizo una decoración con geometrías simplificadas y macizas, que presentaban una riquísima decoración a base de colores chillones y vivos, en los que es infrecuente la influencia de Balla, y que se inscriben dentro del movimiento Art Decó.

Cabe citar también a Enrico Prampolini, cuyos muebles se caracterizaban por la monumentalidad escultórica. Sus mesas y sillas están compuestas por cuerpos geométricos incrustados y pintados de distintos colores, subrayando su diferente grosor y destacando el ensamble de sus distintas formas. 

Historia del mueble

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