De madera

La madera ha formado parte de la vida del hombre desde la antigüedad. De madera son muchos de los utensilios que, todavía hoy, encontramos en las cocinas; el mobiliario; objetos hoy decorativos y antiguamente consideradas piezas de valor religioso y cultural; y hasta los juguetes de los más pequeños. Madera para fabricar los medios de transporte (los carros, por ejemplo), las herramientas y útiles de trabajo y, por supuesto, madera para calentarse (fuego). 





Esta estrecha relación que mantiene el hombre con la madera, una de las materias primas más valoradas y cuya protección es hoy día una preocupación de primer orden (talas masivas, comercialización ilegal...), no sería posible sin el conocimiento de sus características y propiedades inherentes y, sobre todo, sin el aprendizaje para un uso consciente, racional y respetuoso. Sólo conociendo las posibilidades y las aportaciones de la madera será posible que perdure esta relación, no sólo para hacerle la vida más fácil al hombre, sino como parte imprescindible de la conciencia y el respeto por el medio ambiente, por nuestros bosques. No podemos olvidar que trabajar con madera es hacerlo con un ser vivo, y desde ese respeto a una vida ajena es como debemos trabajarla. 

La madera es además cultura y tradición, preservada durante generaciones por el trabajo fundamentalmente artesanal de uno de los oficios más antiguos, el de carpintero y ebanista y que hoy día sigue siendo uno de los más apreciados. 

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